01 octubre 2017

Gracias

Le ví por el rabillo del ojo cuando estábamos con el 30:2 de la resucitación cardiopulmonar y minutos más tarde desapareció.
La llamada nos desperezó de una mañana de domingo entre informaciones de la televisión sobre Cataluña. 
La verdad es que nuestro médico, que suele ser tranquilo, se puso las botas en un instante mientras los demás hacíamos lo propio. Entonce supe que no pintaba bien la cosa. La llamada del Centro Coordinador parecía grave desde el principio y el silencio mientras íbamos camino de Candelario se hacía patente. 
El tiempo te va haciendo prudente y tranquilo. Quizá este trabajo, con el paso de los años, hace que las responsabilidades se tomen de manera más sosegada, paciente y sobre todo responsable. 
Cuando llegamos alguien estaba con el paciente. Creo que vestía de camiseta verde (ya no lo puedo asegurar), como si viniera de hacer deporte, o como si fuera a ello. Parecía joven, pero no nos dio tiempo a reconocerlo. La posición exacta encima del paciente y un ritmo estable y controlado de resucitación cardiopulmonar. 
Siempre recuerdo el ritmo con la canción de los Bee Gees Stayin'alive Es como cuando en clase de primaria aprendías la tabla de multiplicar. 
Después de bajar todo el aparataje y reconocer la situación, le dijimos que siguiera hasta que estuviéramos listos. Fue entonces cuando, antes de reconocer el ritmo en nuestro monitor, le dijimos que podía quitarse. Creo que se quedó por la zona porque en un momento le ví por el rabillo del ojo mientras estábamos reanimando.
Después de casi media hora nuestro médico decidió parar. El paciente no dio signos en ningún momento de intentar volver. Una pena. Nuestro pésame para toda la familia.
Pero me queda la sensación grata de ver cómo un ciudadano se arrodilló junto a alguien que seguramente no conocía, vio que no tenía signos vitales, le quitó la camisa para dejar al descubierto el pecho y recordando algo que le habían enseñado, empezó a dar masaje de Resucitación Cardiopulmonar en el centro del pecho, mientras esperaba la llegada de un Soporte Vital Avanzado. Bien.
Luego ya no le vimos y escribí un post en mi Facebook agradeciéndole lo que hizo. 
Vamos aprendiendo. 
Esto sí son noticias.

10 agosto 2017

El puto bicho


Hace unos días pudieron matarse mis compañeros y un paciente. Me dice Quique que sonó como una rueda cuando estalla. Y que no le vio. A esas horas de la madrugada camino de Salamanca, a una velocidad considerable, la verdad es que ni te enteras. El miedo y los nervios salen luego.

Saltó el Whatsapp por la mañana con la noticia de que la UVI Móvil había tenido que cambiar de vehículo por un percance en la Autovía. Algo raro debía ser porque no era normal un cambio tras haberlo hecho hacía una semana por una avería en el embrague, así que le llamé y me dijo que había chocado con un bicho.
Creo que le conozco algo y se le notaban todavía los nervios. Dice que fue rápido, que iban por el 381, que pegaron contra algo duro y que no movió el volante para no salirse de la carretera. Los compañeros que iban detrás junto con el paciente, casi ni se enteraron. Simplemente que sonó como si una rueda se pinchara.

Hoy pueden contarlo. Un vehículo de esas dimensiones a alta velocidad puede hacerte de todo. Gracias a que mantuvo la calma hoy resopla.


Una pena compañero. A olvidarse. El siguiente aviso de noche será duro, seguro. Verás fantasmas donde no los hay y parecerá que te salen "bichos" hasta debajo de las piedras. Sólo os puedo decir que a todos nos pasó y que es duro volver a conducir de noche.
Pero es lo que tiene nuestro trabajo. Un abrazo a todos.

26 julio 2017

¡Toma sandía!


Hacía calor aquella tarde del pasado verano cuando llegamos al pueblo. Estaban de fiesta y la llamada era de uno de los bares donde alguien padecía dolores estomacales y malestar general, sudoración fría y mareos.

No tenía buena pinta, era de esos que "asustan de gravedad" como decía un compañero. 
Tras llevarlo a la ambulancia y revisarle con los aparatos de electromedicina y por las "gomas" del Doctor, pidió una bolsa para vomitar.
Siempre llevamos a mano una de esas de color negro, las que se usan para el cubo de la basura. Son las que mejor se adaptan a líquidos....

Aquella boca parecían las fuentes de la Granja de San Ildelfonso en pleno fragor. No quise ni preguntar a que se debía aquello (luego lo sabríamos), pero no paraba de echar bocanadas ni nosotros de abrir bolsas a toda prisa. Tras un par de minutos aguantando como pudimos, la cosa se calmó y confesó haber cenado más de la cuenta.

- "Ya estoy mejor, gracias...."
- Pero, ¿qué cenó de color rojo?.
- Pues nada, lo de siempre y un poco de sandía de postre.
- ¡Coño!. ¿Tanta ha comido?.
Su señora, que estaba al quite apuntó... -Ya le dije que se estaba pasando, que entra muy bien y sale muy mal.
- ¿Y cuánta ha cenado?.
-Pues.... media. Pero pesaba 7 kilos.
Lo pasó mal. Creo que no ha vuelto a probarla.


23 mayo 2017

Descansa en paz, compañero

Hace unos días nos comunicaban la enfermedad repentina de Rufino. Desde el principio las noticias no eran muy buenas ni esperanzadoras. 
Ayer noche llegaba ese mensaje que nunca quise abrir. Tu fallecimiento ha conmocionado a todos los que te conocimos. Enseguida los problemas del día a día se diluyeron para venir a la memoria los ratos que pasamos desde que allá en la década de los 90 empezamos con esto de las ambulancias.
Tu típica forma de reírte de las cosas más sorprendentes y de los problemas asaltan mi cabeza en un momento que no acaba de acostumbrarse a lo sucedido.  Entre la incredulidad y la tristeza.
Ahora que te vas a ir para siempre de este mundo, quiero en nombre de todos dar el pésame a toda tu familia. Tus padres, esposa e hijos que disfrutaron de tu presencia y de esas ganas de vivir. A todos los demás nos dejas un hueco en la memoria que no se ocupará.
Disfrutaste de la vida y de este trabajo que tantas satisfacciones te dejó. Viviste en la carretera entre Ciudad Rodrigo y Salamanca, intentando llegar cuanto antes para salvar la vida de las personas que ahora seguro te recuerdan. 
Te vas pronto, pero dejas huella.

Para Rufino, con cariño, de todos. (Pincha aquí)

17 septiembre 2016

Francisco se llama, Paco le llaman.

Llovía todo lo que cogían las nubes. Dicen que es el primer hachazo al verano. 
Salimos camino de la residencia de ancianos. La carretera es larga y tortuosa. Se nota que la Diputación Provincial no tiene mucho en cuenta este camino de la provincia y la dejadez a la hora de desbrozar las cunetas se nota.
Sería media mañana y tras aparcar dentro del recinto entramos a visitar a la paciente. Una mujer menuda y enjuta que, postrada en la cama, pasaba sus últimos años. Prefiero no pensar....
Me salí a la calle. A veces lo hago si la urgencia lo permite para no cargar la mente de pensamientos negativos. Es sólo un recurso. 
Caía agua a mares. Y allí estaba, esperando, nervioso. Es pequeño, con boina calada hasta los huesos (como diría Sabina) y apoyado en un bastón. Calza botas negras y pantalón gris marengo que le queda amplio, como si hubiera bajado unos kilos de más. Sus ojos llorosos de haber visto demasiadas cosas le delataban casi la edad, aunque luego supe que me equivocaba. Caminaba de un lado a otro de la terraza.
Estuve un rato mirándole hasta que le pregunté por la edad.
- Buenos días. ¿Cuántos años tiene?-. Él me miró con los ojos pequeños y llorosos y me dijo: - Y usted, ¿cuántos me echa?-. 
Siempre he creído que la gente tiene menos edad de lo que aparenta y en un impulso por no quedar mal, le dije, -ochenta y cinco-. Sonrió maliciosamente y me adelantó que era la persona con más edad no sólo de la residencia, sino del pueblo entero. Y como quien tiene un tesoro, me dijo con la complicidad del que no quiere que nadie se entere: -el cinco de diciembre noventa y ocho-.
Creo que puse cara de circunstancias.
Allí estaba esperando que dejara de llover porque tenía que ir a quitarle los huevos a las gallinas. -Mire-, me dijo. -Hay que quitárselos todos los días porque así ponen más. Tengo un huerto aquí al lado que de vez en cuando lo siembro. Este año patatas ya no, pero sigo con los tomates y los pimientos. Francisco me llamo, aunque me llaman Paco-. 
Cuando nos íbamos allí quedó. Esperando que escampara.

11 junio 2016

La Ruta Vetona


Hoy se celebró en Béjar la Ruta Vetona.   http://rutavetona.es/ 

Una carrera de alta montaña, muy especial por su dureza y los parajes por los que se desarrolla. La verdad es que no sé qué le ha dado últimamente a la gente, o más bien pueda parecer una enfermedad, que no paran de correr. Y venga a correr y venga a correr...
Un aviso de media mañana. La organización nos alertaba del desplome de un corredor al paso por una localidad de la comarca. 
Cuando llegamos tenía la tez "cerúlea". Un adjetivo que se le puso a un amigo mío tras un corte de digestión hace unos años. 
Más con el susto que otra cosa, lo llevamos a la ambulancia para valoración. Allí pensé en las ilusiones frustradas de no poder acabar una prueba tan dura como ésta. De los meses de preparación y sufrimiento. De las jornadas que esta gente que aguanta 100Km corriendo, ponen semana tras semana. En su cara se notaba la decepción por haber hincado la rodilla después de 80Km y ceder ante lo evidente. Quizá la alimentación y la hidratación nocturna, quizá.. 
Y todo acababa en la camilla de una ambulancia, con el cuerpo lleno de cables camino del Hospital Comarcal de Béjar para reposo y seguimiento. Una pena. Otro año será.
Esperamos la noche.....

31 mayo 2016

...el premio es ser del Atleti

Tenía una entrada pendiente al blog sobre alguien especial.
Florito (como así le llamamos) es el chaval que hace sus funciones de Técnico en uno de los Soportes Vitales Básicos de Béjar, y que de vez en cuando anda detrás de mí para que ponga en marcha de forma más continua este blog. Eres un poco cansino... Pero también es cierto que te debo un artículo. 
La pasada guardia hizo una sustitución en la UME conmigo de conductor. Él que es muy del Atlético de Madrid y aficionado a los toros (parecido a Sabina), sonríe fielmente cuando le digo que, cuando estuvo malito hace unos meses, no le terminaron de "arreglar". Le dejaron "pelín" separadas las orejas y por eso no "pilla". Se ríe de mí por el escaso pelo que me queda y me dice que le enseñó al médico una foto mía (para parecerse a mí) y que lo descartaron de raíz. Aún así esboza esa sonrisa mucho más pícara que enojada. Es un buen tío.
Cuando nos íbamos a descansar la noche de guardia y se "calzaba" el pijama del Atleti supe que su pasión por el fútbol y por el equipo de Simeone, iba mucho más allá de ser un simple forofo. Es su vida.
Yo, que me da igual un equipo de fútbol que otro, aunque muchos no lo crean, me alegré de saber que Florito es fiel. 
Al día siguiente a la guardia se celebraba la final de la Copa de Europa y me dijo mientras descansábamos: 
"Mira Javi: el premio no es ganar o no ganar la Copa de Europa, el premio es ser del Atleti".
Todavía me ronda esa frase en la cabeza....

25 mayo 2016

El cambio de acera

Hoy estreno chaleco. Una donación que va a suponer bajar esos 4 o 5 kilos que todavía me hace falta perder. 
Y eso que llevo un montón, pero cuando salimos por la noche y llevo el polar puesto, parece que la sisa "me tira" un poco. Así que otro mes a manzanas por la noche y ya veremos por dónde sale todo esto. Aún así estoy contento, la jodida artritis que me estaba matando, me deja vivir.
Llegar al pueblo es como hacer los Sanfermines. Muchas veces nos esperan, otras no. Si hay alguien y está comprometido con el asunto, hace como que lleva el periódico enrollado y en un momento se hace la carrera del siglo hasta que te conduce directamente a la casa del paciente. 
Después de tantos años sigo pensando que a veces es como correr por calle estafeta delante del morlaco. Aunque en este caso el propio vaya de amarillo chillón (cosas de Europa y de la uniformidad ambulanciera). Pero hoy no había apenas nadie en la calle. Sólo dos señoras, una joven y un abuelo con muletas que, cuando nos vieron, empezaron a hablar entre ellos para ver quien se había puesto malo en la localidad. Estaban a la solana, esperando que pasase algo para tener de qué hablar. Ellas, con la revista en la mano seguramente leyendo sobre el famoso que había vuelto a divorciarse, Y el abuelo apoyado sobre la pared con la cabeza gacha para que el sol no le diera de frente en la cara. Mi abuela siempre dijo que el sol de primavera es malo. 
Los perdí de vista cuando la curva se cerró demasiado al llegar a la casa de la paciente.
Mientras entrábamos al domicilio supuse que ya había de qué hablar. Es lo que tienen los pueblos cuando no pasa nada.
Cuando salí a por la camilla para trasladar a la paciente, los cuatro se habían cambiado de acera y divisaban en todo su esplendor la escena. Me reí. Las imaginé en el rato que estuvimos atendiendo en el domicilio, coger la silla y cruzar la calle para tener el mejor sitio de la película. El abuelo tardó un poco más. Seguramente por su edad y la artrosis que padecía.
Si es que cuando llega una ambulancia a los pueblos....